Calvo
Todo empezó al final de los 20 … De mis 20 años, digo … Hasta entonces no me había preocupado por el asunto … Las entradas, incluso, me parecían elegantes … Vamos que me daban un aire de distinguida madurez … O madura distinción … Si es que el orden de los factores no altera el producto … El primer golpe fue cuando me di cuenta de que se me estaba empezando a despoblar la coronilla … Nadie nunca me había dicho nada … Supongo que lo harían para no herir mis sentimientos … Sucedió en el gimnasio … ¿Dónde si no? … Con tantos espejos siempre encuentra uno ángulos para mirarse todas las partes del cuerpo … Desde que vi ese círculo pelado en la parte trasera de mi cabeza mi vida cambió … Y no sólo se convirtió mi coronilla en una obsesión … También las elegantes entradas pasaron a ser objeto de milimétrica observación … ¿Se iban acercando a la coronilla? … ¿Terminarían por juntarse en una ancha y rotunda calva? … Pasé por todas las fases de la desesperación alopécica … Los champús para proteger el cabello … Del exceso de grasa … Del exceso de sequedad … Hay que ver lo frágiles que son los putos pelos … Después pasé a los tratamientos de ampollas … Nada pudo parar el rápido avance de la deforestación capilar … ¿Por qué creen que llaman a los farsantes y charlatanes “vendedores de crecepelos”? … ¿Y por qué nos seguimos agarrando generación tras generación a la más burda de las estafas? … Pronto comprendí que la tragedia necesitaba una intervención más enérgica … El trasplante capilar … Precios prohibitivos … Incluso los viajes organizados a Turquía para una reforestación capilar se escapan al presupuesto de un empleado público en el departamento de medio ambiente de la comunidad de Madrid … No me pregunten exactamente en qué consiste mi trabajo … No tiene el menor interés … No es que me queje del sueldo … Aunque bien es verdad que no hacía falta estudiar Sociología para acabar aquí … Me divertí lo suyo durante los estudios, tampoco lo voy a negar … Felices años aquellos antes de empezar las preocupaciones con la calva … La solución también la encontré en el gimnasio, donde abundan los calvos … A tomar por el culo los champús y las ampollas … Me rapo la cabeza como Michael Jordan … Dicho y hecho … Me cago en la puta leche … Ya no hay vuelta atrás … ¿Por qué me queda tan mal la cabeza rapada? …. ¿Por la redondez de mi cráneo? … Bendita dolicocefalia … ¿Por la palidez del cuero cabelludo? … ¿Por la textura mantequillosa del conjunto? … ¿Y cómo me presento yo ahora con esta cabeza en la oficina? … Con lo bien que parece quedarles la calva a los cachas calvos del gimnasio … Incluso parece que se echan algo para que les brille más … Cabrones hijos de puta …