Depredador funerario
Estos son de los fáciles … De los que se desvelan por el qué dirán … Se ve que andan justos de presupuesto … Qué les asustan los precios de los ataúdes … Tienen esa expresión de fragilidad que tanto disfruto … Piensan como todos … Lo que dicta el sentido común … ¿Para qué coño gastarse un dineral en una caja que van a sepultar para siempre, para no verla nunca más, en pocas horas? … ¿Qué servicio se le va a hacer al finado dejándose un pastón en un lujoso ataúd donde pudrirse? … Pero se les ve a la legua el terror … El terror pánico de lo que puedan pensar los vecinos en su ridículo pueblo castellano … Se torturan solo con el pensamiento de lo que dirán si se deciden por el pino llano y simple … La opción más barata del catálogo … Que de barata no tiene nada, por cierto … Pagar ese dineral por cuatro tablas de pino es un robo … Todos los ataúdes lo son … Y no te cuento las lápidas … O el resto de la parafernalia funeraria … No parece haber nada que genere más pánico que la opinión de los vecinos … Que puedan pensar …. O peor aún, cuchichear … Que la familia no le guarda al muerto el respeto que éste no les merecía a ellos … Los putos vecinos … en vida … Y ahí andan mirando la colección de ataúdes en exposición … Cagados literalmente de miedo … Mirándome de reojo con el temor a lo inevitable … Casi tan inevitable como la muerte … Arruinarse pagando el funeral del que sea … El padre … La madre … Cualquiera de los abuelos … Que ahora duran más de lo que el sentido común recomendaría … Se han ido … Se han gastado sus ahorros, incluida la herencia del piso, en la residencia … No les dejan nada y, encima, tienen que pagarlo todo … Tienen toda la razón para elegir el pino … Pero les preocupa demasiado lo que digan de ellos … Que no le tenían al finado el menor cariño o respeto … Que se lo quitan de en medio con la oferta más barata … Que no tienen sentimientos … Y esta es mi baza … La palanca que no falla nunca … En décadas de profesión me he convertido en un experto en el duelo … En poner esa cara de entierro … Nunca mejor dicho … Con la que uno se dirige a la familia que mira los féretros expuestos con escrúpulos … Con la certeza de que les va a salir la broma por un ojo de la cara … Que se van a gastar un dinero que no tienen en absurdos lujos para un muerto que ni lo puede apreciar ni seguramente lo mereció en vida … Mucho menos después de muerto … Haciendo cábalas de hasta dónde llega el precio de lo que los vecinos consideran decente y respetuoso para el muerto … Estos son de los que van a tener que tirar de tarjeta de crédito para pagar el ataúd … Con íntima satisfacción me dirijo hacia ellos … Con la elegancia del depredador funerario … La más siniestra de las especies depredadoras… Les acompaño a toda la familia en el sentimiento …